GRAFITOS DE JAVIER FITO EN LA TABERNA ÁNIMA
Por TERESA LAFITA
Si JAVIER FITO, conocido coloquialmente simplemente como FITO, no fuese sólo llamado así, como FITO, cuando nos dirigimos a él, este autor, artista plástico y ya ex gestor cultural tras una intensa carrera al frente de la sala del ANTIQUARIUM, el Espacio Santa Clara de Sevilla y otras instituciones públicas y privadas, JAVIER FITO sería con toda propiedad llamado Ilmo. Sr. D. JAVIER RODRÍGUEZ FITO, entre otras tres cosas principales: por su obra, por la promoción que ha hecho de muchísimos artistas y por su labor como activista social a través de movimientos ciudadanos como el Ateneo Republicano, entre otras asociaciones, por lo que a estas alturas estaría más que reconocido.
No sólo ya como dije por todos los artistas que promocionó. No por todos los músicos que contribuyó a difundir, no por todos los actores, actrices, autores, directores y escenógrafos teatrales que representó. No por los grandes modistos que publicitó en la insólita Pasarela situada entre los restos arqueológicos conservados bajos “Las Setas”. Tampoco por todos los directores de cine, actores y actrices, ilustradores, figurinistas,… No por tantos y tantos conferenciantes, presentaciones de libros, y tantos y tantos actos que celebró durante los nueve años que estuvo como Director del Antiquarium –de 2016 a 2024- ni por todas las salas que simultáneamente mantenía abiertas, sino también por su pintura, por los Grafitos que presenta como Artefactos o Artefitos, pues son indivisibles de su persona entre otras cosas por su característico y peculiar estilo.
Estos Grafitos son un juego de palabras entre su apellido y los graffitis urbanos. Con ellos regresa JAVIER FITO a sus orígenes juveniles remontándose a los 18 años, cuando pintaba en fachadas y muros con intención artística y de denuncia contra un régimen como fue la Dictadura, la opresión que ejercía la Iglesia y el mundo cambiaba diametralmente hacia lo que es ahora y por supuesto Sevilla.
El Arte como Contrapoder, como protesta, como sociología en cuanto ejemplos de una época como fue la de mediados de los 70 del XX. Cada figura por tanto se convierte en signo, una respuesta que compartió con él esa generación que después acabaron las carreras de Bellas Artes, Filosofía, Periodismo, literatura,…Los monstruos amenazantes con garras, lenguas bífidas, esqueletos expresionistas deliberadamente deformados/estilzados, formaron como ahora hacen, parte de ese universo que se basa fundamentalmente en capirotes, tricornios y penes gigantes, estos últimos también interpretados como símbolos de fertilidad y de la Tierra.
La exposición estará abierta hasta el 23 de este mes, a partir de las 9 y media de la noche, en c/Miguel del Cid, 80.

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