Crónica de Clara Guzmán sobre Anónimos Infinitos en Telemoda

Crónica de Clara Guzmán sobre Anónimos Infinitos en Telemoda

Por Clara Guzmán.

“Anónimos infinitos”, de mi compañera periodista Marina Bernal, se lee en nada, pero se saborea durante mucho tiempo. A veces una se tropieza con uno de esos microrrelatos de la vida, como subtitula su ópera prima con la literatura, y piensa que cómo se habrá enterado. Que cómo sabría ella por lo que yo estaba pasando. Seguro que a usted, si lo ha leído, le ha pasado lo mismo. La clave está en que “Anónimos infinitos” habla de lo que pasa en la calle, de los eventos consuetudinarios que acontecen en la rúa, a lo maestro machadiano Juan de Mairena – ¡ay, los maestros!- pero, en poético, vamos. Y lo que pasa en la calle, Marina Bernal se lo sabe al dedillo. Es tan cercana, tan entrante y tan rápida para ponerse en la piel del otro que, claro, siempre da en el clavo.
Empezó escribiendo mientras acompañaba a su madre en el hospital. Su querida madre, la de los “Ojos verdes”, la que con el padre y otros infinitos amores aparecen en su obra como faros que la alumbran. Sus relatos me han recordado a aquellas fábulas que me leía mi padre de niña. En todas había moraleja, pero aquí, en “Anónimos infinitos” las moralejas tienen un color especial, como su adorada Sevilla. Te dicen: “Mejor actuar con conciencia”, “la primavera siempre acabará llegando”, “el tiempo engrandece los recuerdos felices”, “perder no es malo, lo malo es recrearse en ser un perdedor”, “Y si no te arriesgas, ¿cómo te vas a enamorar?”.
Escribe sobre el amor, el desamor, la amistad, la lealtad, la deslealtad, la soledad, las heridas invisibles de los niños… Escribe Marina Bernal de la vida. De la vida al desnudo, pero a la que le echa un acogedor capote. Marina, la de la eterna sonrisa, ha visto hecho libro esos escritos que iba hilvanando en las redes sociales y que muchos le animábamos a publicar. Marina cree a pie juntillas en la magia, en esa energía que llega porque, aunque no te lo creas, la llamas. Así que el libro se hizo realidad. Un mago, de esos que no caben por la puerta, le dio la sorpresa por Reyes y el libro está editado en Sevilla Press. Léanlo. Pasarán a ser un anónimo infinito.

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