LOS FAROS DE LA PROVINCIA DE CADIZ :CHIPIONA

LOS FAROS DE LA PROVINCIA DE CADIZ :CHIPIONA

Prescindiendo de los antecedentes romanos, en la Edad Contemporánea de los primeros proyectos de construcción de un faro en esta localidad datan de principios del siglo XIX. El más primitivo fue realizado el 20 de septiembre de 1806 por José Huete. En la leyenda se indica “Plano detallado de la dársena y parte del canal que de orden del Excmo. Sr. Generalísimo Príncipe de la Paz, se proyectó en la villa de Chipiona, para abrigo de los Prácticos que deben guiar los buques en la entrada del Guadalquivir”. En la explicación del plano, se especifica en la letra L, que en el centro del canal es donde se propone colocar una columna y fanal, que no llego a realizarse (22).


Transcurrieron cerca de cincuenta años, hasta que en 1853 el Plan General de Faros recomendó que “debía alumbrarse la punta de Chipiona, que es la más avanzada de aquella parte de la costa, con un faro de primer orden de luz giratoria”. Encomendado el estudio al Ingeniero Canuto Carroza, remitió un primer proyecto el 29 de abril de ese año, proponiendo tres emplazamientos: en el bajo de Salmedina, en la Restinga del Perro y en la Hacienda de Breva, a una legua en el interior.

Aunque Canuto Carroza optó por el primer lugar, en donde proyecto un faro de 100 metros de altura (23), reconoce los problemas que ello acarrea:
“Para el caso de que se pensase en realizar este faro en Salmedina, debo observar que habrá de hacerse un detenido examen en esa roca, pues la ejecución de los barrenos para la colocación de las balizas, dio a conocer su constitución interior, que presenta grandes oquedades, en las cuales penetra la bajamar, asciende hasta la superficie, aún cuando el nivel del agua sea inferior. Sería preciso examinar detenidamente si esa circunstancia, descomponiendo lateralmente la roca, puede en el porvenir comprometer la estabilidad de obra tan considerable” (24).

La Junta Consultiva, el 3 de agosto de 1853, reconoce las notables dificultades que plantea la roca de Salmedina, cuya ejecución, aparte de los problemas constructivos, es causa de un gran despendio, ya que el presupuesto se evaluaba en 4.500.360 reales de vellón. El otro lugar propuesto era una vivienda, la Hacienda de Breva, Administrador Barragán y Almirante, edificio más elevado de la población, que se hallaba a 73 m. De altura sobre la pleamar.

Aunque el presupuesto de Carroza era él más bajo, 176.417 reales, el Ingeniero Jefe de Distrito de Sevilla se opuso a su ubicación en esta casa, porque tenía el inconveniente de que al estar tan alejada de la costa perdía intensidad su luz. Por esta razón el 9 de julio de 1855 la Comisión de Faros optó definitivamente por que se situara en la Restinga del Perro. Pocos meses después, antes de que se iniciaran las obras, el 8 de octubre de ese año, la Jefatura del Distrito de Sevilla notificaba la llegada a Cádiz del aparato para la luminaria.

Por R. O. De 26 de junio de 1857, se dispuso que el Ingeniero Eduardo Saavedra pasase al Distrito de Sevilla durante los meses de julio y agosto, con el fin de que formara los proyectos de faros de la provincia de Cádiz, llevando a sus ordenes a los alumnos de la Escuela de Caminos, Pedro Carrera, Juan Rivera Eymar, Rafael Navarro Romero, Antonio Palacios Marracci y Manuel García Araus (25). Según José Mañas, los dos primeros citados intervinieron en los proyectos del faro de Chipiona, mientras que el resto participó en el de Trasfalgar. Todos ellos pertenecientes a la promoción de 1858, en la que ocuparon respectivamente los puestos 2, 4, 6, 9 y 12, de un total de 13 alumnos (26).

El 6 de noviembre de ese año, el Director de la Escuela de Ingenieros de Caminos remitió los gastos ocasionados por la elaboración de los proyectos de los dos faros, que ascendió a 20.786 reales de vellón. Mientras tanto hacia las funciones de faro la torre de la Iglesia. En una notificación del Inspector del Distrito, se informa “que dicho fanal se halla colocado en la torre de la Iglesia Parroquial, donde se le hizo lugar en el hueco de las campanas, que mira a la costa por el lado Sur, con objeto de que la luz pudiera servir para marcar y dar resguardo al terrible bajo de Salmedina”.
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22. – José A. Calderón Quijano. Las defensas del Golfo de Cádiz en la Edad Moderna. Sevilla, 1974. Pág. 192. Fig. 36.
23. – A.H.N. Leg. 15220. Se refiere a los planos.
24. -Canuto Carroza. Proyecto para mejorar la navegación del río Guadalquivir en su región marítima. Madrid, 1859. Pág. 221-222.
25. -A.H.N. Leg. 15220.
26. – José Mañas Martínez. Eduardo Saavedra, Ingeniero y humanista. Madrid, 1983. Pág. 76-77.

El 28 de noviembre de 1860, el Secretario de la Comisión de Faros, Angel Mayo, notifica al Director General de Obras Públicas, que se proceda a la construcción del faro de primer orden en la Restinga del Perro, con una altura de 60 metros sobre el nivel del mar, con arreglo al proyecto presentado por Eduardo Saavedra y alumnos de la Escuela. Sin embargo al año siguiente, la Comisión decide que se ejecute otro proyecto el de Jaime Font, que presentaba algunas modificaciones con respecto al de Saavedra. Difería :
1º En hacer un cilíndrico el interior de la torre, que Saavedra hacía cónico, para más estabilidad y economía, “donde no hay operarios diestros”.
2º En al situación por fábrica de la madera propuesta para las pilastras del patio y para la escalera, “por ser de tan rápido deterioro en aquel sitio”.
3º En una distribución más adecuada.
4º En la decoración exterior.
5º En la rebaja del coste, “particularmente de los que ha suministrado la experiencia en el faro de Trasfalgar, recientemente ejecutado en peores condiciones que el que se trata”.

La Comisión reconoce que el proyecto ha mejorado sensiblemente, bajando al mismo tiempo el presupuesto de contrata, que era de 2.427.561,56 reales y pasa a ser de 1.980.629,65 reales. Respecto a la parte arquitectónica, la Junta opina que debería de suprimirse las pilastras del cuerpo central del edificio, que parecen pequeñas y con carácter poco robusto, al compararlas con las proporciones generales de las partes más importantes de la composición. También indica que convendría simplificar la cornisa o imposta que separa los dos pisos del cuerpo bajo del faro, la superior del mismo y la del pedestal o basamento de la torre, para darles el carácter sencillo y robusto que corresponde.

Inmediatamente se iniciaron las tareas de expropiación del terreno, que afectaba a dos fincas, pertenecientes a seis propietarios: a Don Francisco Romero, dos; a Don Francisco de Paula Obregón, cuatro; a Don Miguel Reyes, una; a Doña Gertrudis Cabo, una; a Don José Martín, una y a Don Isidro Cabo, tres. (27).

En total los gastos de expropiación ascendieron a 10.067,54 reales. La primera piedra de la torre se coloco el 30 de abril de 1863, de cuyo acontecimiento se conserva un testimonio gráfico excepcional. Se trata de una fotografía en la que aprecia como se halla construida parte de la terraza donde se elevara el edificio y el faro (28). En la parte superior unos operarios maniobran sobre una especie de grúa pórtico, que se desplaza por medio de unos carriles. Al pie de la estructura hay una serie de damas y caballeros, que lucen miriñaques, levitas y sombreros de copa, entre los cuales debe de estar seguramente el Ingeniero Jaime Font.

Como materiales de construcción se emplearon sillares de piedra procedentes de las canteras del interior de la localidad y de la playa, así como de Rota y de Sierra Carbonera, a unos 6 km. de la costa de la Bahía de Algeciras, y losas de Tarifa. Conocemos los gastos de la ejecución de las obras por un presupuesto reformado, de 1866, y otro adicional de 1868. Según ello ascendieron a 469.323,937 escudos, desglosados de la forma siguiente:

Basamento 27.563,754
Casa 64.565,907
Torre 274.466,689
Obras provisionales 9.000,000
Obras accesorias 17.272,791
Total 392.869,141 escudos.

A ello hubo que añadir no solo un 17% de gastos imprevistos, dirección, administración y beneficio industrial, sino un presupuesto adicional para el muro de defensa (29).

Para la descripción del edificio nos puede servir el Acta de Recepción provisional de las obras, realizada por el contratista Antonio Lazo, el 28 de noviembre de 1867 (30).

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27. – Colección Petlonghi (Cádiz).
28. – J.C. de Cádiz. Sig. 181-10, 119-5 y 119-6.
29. – A.H.N. Leg. 15220.
30. – J.C. Cádiz. Sig. 307-1 y 223-14.

El edificio se encuentra elevado sobre un basamento de 2 m. de altura y 2 m. en saliente, formando una terraza a la que sirve de acceso una escalinata de 10,70 m. de ancho, situada en la fachada principal de la casa. El conjunto del edificio presenta una planta rectangular, de 20,60 m. en las fachadas laterales y 19,40 m. las otras dos, presentando estas dos ultimas un ligero “retallo” en su parte central, en correspondencia con la escalinata de la fachada principal y marcando el basamento de la torre en su fachada posterior.

La vivienda es de dos plantas, con una altura total de 10 m. La torre tiene una altura sobre la plataforma de 55 m., con forma de una esbelta columna ligeramente cónica, cuyo pedestal, de 13,75 m. de alto, forma un cuerpo con el edificio. En el interior de la columna se halla la escalera helicoidal, que da acceso a la antecámara de iluminación y habitación de servicio, en la que “es digno de notar la esmerada ejecución de la bóveda esférica que la cubre”, de 4,40 m. de diámetro y 0,60 m. de espesor en la clave, sobre la cual descansa el aparato. El diámetro de la torre es de 2,60 m. en el pedestal; 1,15 en el arranque del fuste y 1,7 m. en el cilindro. La base de la linterna, según lo establecido en las disposiciones vigentes, es de 3,20 m. y su altura de 2,20 m., siendo de 0,50 m. el espesor de los muros. Por último, la galería exterior, con balaustrada de hierro, es de 1,40 m.

Como complemento a esa descripción tan pormenorizada del Acta de Recepción, diremos que la sillería es de arenisca, apreciándose la piedra ostionera en el zócalo sobre el que se eleva el edificio, así como en el interior del faro. Ya que esa descripción de su altura está tomada desde la plataforma, añadiremos que sobre el terreno es de 62,6 m. y sobre el nivel medio del mar es de 69 m. Es sin duda el faro más alto de España. Como referencia diremos las medidas de otros faros monumentales. El de Hércules (La Coruña) y el de Palos (Murcia), miden respectivamente 40 y 50 m.

Como hemos dicho anteriormente, el perfil de la torre recuerda las columnas conmemorativas romanas. Se alza sobre un basamento de sillería, en el que se abre un vano con dovelas pentagonales. En el fuste de la torre hay cuatro vanos, que dan luces a la escalera de caracol. El núcleo interior es hueco, por donde se subía en combustible, con un mecanismo de polea. El conjunto se corona con una galería circular, sobre ménsulas y cúpula de vidrio.

En el Libro de Orden Nº 7 existente en el faro, se indica que el aparato óptico fue construido en París por Henry Lepaute, en 1854. Sin embargo en el expediente del Archivo Histórico Nacional figura la fecha de 1 de agosto de 1855. El coste ascendió a 68.965,35 francos. El peso estimado del aparato era aproximadamente de 2.000 kg. De hierro forjado y 2.000 kg. De bronce.

El faro se inauguró en octubre de 1867 con un aparato óptico de primer orden, accionado por una maquinaría de relojería, con cuerda de cáñamo, presentando la apariencia de luz fija blanca, con destellos cada 60 segundos, según el expediente del Archivo Histórico, mientras que en el Libro de Ordenes consta cada 15 segundos.
La lampara moderadora, de embolo y peso, estuvo primero alimentada por aceite de oliva y posteriormente con parafina y petróleo. En 1916, en el curso de unas obras de reparación del edificio y enganchado del muro de defensa, realizado por el Ingeniero José E. Rosende (31), fue sustituido el antiguo alumbrado por una instalación Chance a vapor de petróleo y presión, con quemador para capillo de 86 mm. Y aumentada la velocidad de giro del aparato óptico, quedando con la misma apariencia de luz fija blanca, variada por destellos del mismo color, pero dando estos cada 15 segundos.

En una de las dependencias de la Junta del Puerto de Sevilla, se conserva las distintas piezas de este dispositivo, integrado por el depósito de aire, filtro de petróleo y la maquinaria de relojería, que se eliminó en 1924 y 1926 (32), y de reparación de pararrayos en 1934. Al año siguiente están fechados los proyectos de aljibe y de camino de servicio del faro, realizados por Julián Darao (33), quien hizo en 1936 un nuevo proyecto de reparación del muro de defensa, por efectos de un temporal (34).

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31. – J.C. Cádiz. Sig. 367-5.
32. – C.T.S.M. de Alcobendas y J.C. Cádiz. Sig. 483, 342-6 342-7.
33. – J.C. Cádiz. Sig. 345-34 y 347-12.
34. – Idem. 365-20 y C.T.S.M. de Alcobendas.

Como ya hemos indicamos anteriormente, en diciembre de 1942 es cuando se sustituyó el alumbrado de petróleo por el eléctrico, según proyecto de Francisco Ruiz Martínez. E equipo está montado sobre una plataforma de mercurio, dotando al aparato óptico de una lampara de 3.000 watios, más un grupo electrógeno Aster tipo B,7-C. Con el nuevo dispositivo se obtiene un alcance en tiempo medio de 20 millas la luz fija y 35 los destellos. El periodo es de 10 segundos, repartidos en LO, 26 OC 9,75. Con anterioridad se hicieron algunos proyectos de mejora en la instalación de la luminaria, como el de año 1946 por Angel José Fernández. Aunque el proyecto de radiofaro data de 1948 (35), no se ha colocado hasta hace unos diez años.

Manuel Jurado Domínguez
Investigador de Historia Nº 500/97 Córdoba, agosto de 1997

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