Chipiona sin memoria en el tiempo

Chipiona sin memoria en el tiempo

Por M.Ávila
El cierre en nuestro pueblo de un pequeño comercio de cercanías, marca el antes y el después en la vida social y económica de este pueblo.
Me sorprende mucho la situación de las empresas que hoy pululan en nuestro entorno sobre todo, en el ramo de la alimentación.
El crecimiento demográfico en Chipiona, no se corresponde con el perfil de pueblo moderno, turístico y de calidad que todos vendemos. Viendo todos estos cambios que deberían ser favorables al nativo, <>.
En los años setentas y ochenta, la mayoría de los comercios eran de nativos y con la llegada de la globalización y la entrada de grandes empresas mayoritariamente francesas, hace que caigan en principio el pequeño y mediano comercio de alimentación, sospechosamente con la colaboración de gobiernos socialdemócratas y liberales, que se entregan a un progresismo engañoso y de planes poco éticos.
Las continuas subidas de impuestos, la burocracia y los requisitos exigidos al pequeño y mediano comercio, fue el principio de su muerte, acabando con ellos y a su vez con el pequeño agricultor que sobrevivía en gran parte al amparo de este comercio.
Continuando para ambos emprendedores un calvario de inspecciones, controles fitosanitarios, requerimientos de servicios, duchas y equipos de trabajos en las fincas y campos.
Para el pequeño comercio se inician controles de horarios, leyes de comercio y sanitarias, carnet de manipulación y sistemas múltiples de epígrafes, para la venta de cada producto, no exigidas a las grandes Superficies del ramo, esto hace que mermar la posibilidad de continuar al pequeño, en favor del grande.
La sospechosa entrada del mercado chino en España, hace caer la confección y el calzado.
De esta manera se crea una dependencia de países del tercer mundo que incumplen cualquier requisito laboral y sanitario antes exigidos al empresario español, hoy Mercosur, China o Marruecos, todos incumplen las normativas europeas y venden en nuestros mercados sin ningunas trabas .
Al final tenemos lo que nos merecemos.
M. Ávila.

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