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Faro de Cádiz: 36.500 noches de servicio.

Faro de Cádiz: 36.500 noches de servicio.

En el año 1.898 una comisión de ingenieros militares y de Obras Públicas determina que el Faro del Castillo de San Sebastián debía ser demolido. La razón era la guerra que España mantenía con Estados Unidos y la posibilidad de que el faro sirviese de referencia para un ataque enemigo. El Duque de Nájera, Gobernador Militar de la ciudad, ordena su derribo casi completo dejando solamente la base de la torre. Cádiz, una ciudad que mira al mar por sus cuatro costados, se quedaba sin faro.


5 años después, en la Real Orden de 28 de diciembre de 1.903, el Ministerio de la Guerra impone las condiciones bajo las que debe construirse la nueva torre: “ésta se compondrá de dos partes, una fija de mampostería que no sobrepase en altura las casamatas de la batería del fuerte para que no sea visible desde el exterior y otra construida en hierro de tal manera que pueda ser desmontada con facilidad”. Se trataba de construir una torre ligera y de poco volumen que, en caso de una nueva guerra, pudiese ser desmontada rápidamente. La empresa no era fácil: la linterna que llevaría sería de gran tamaño y, al estar la base de la torre casi a nivel del mar su altura debía ser considerable. Se recurre al material más ligero y resistente de la época: el acero laminado, y se encarga el proyecto a un auténtico especialista en el diseño de faros: el ingeniero Rafael de la Cerda que lo realiza durante el año 1.907.

En enero de 1.909 salen a subasta las obras haciéndose cargo de ellas la Constructora Gijonesa. Su importe ascendía a 71.584 pesetas y el plazo de ejecución era de un año.
Diversos factores se aliaron para que las obras se retrasasen: huelgas, retrasos en el suministro de materiales… a ello se sumaban los días en que el levante impedía trabajar en la torre. La obra se recepcionó en marzo de 1.912, pero al Faro de Cádiz aun le quedaba año y medio de espera para encender su luz definitivamente. La razón esta vez era de progreso: el proyecto se modificó para que funcionase con electricidad siendo con ello el segundo faro del país en utilizar este sistema de iluminación después del de Cabo Vilano en Galicia. Aquel sistema no era una bombilla al uso, consistía en un arco eléctrico formado por dos electrodos. Una corriente eléctrica salta de uno a otro formado un arco luminoso. El proceso desgasta los electrodos aumentando la distancia que los separa, como ésta debe ser siempre la misma un sistema de relojería rectificaba la diferencia entre ambos electrodos.

Su encendido en la noche del 30 de septiembre de 1.913 debió ser todo un acontecimiento. Después de 15 años sin faro Cádiz podía presumir de tener el más moderno del país: una torre metálica cuyo peso supera las 40 toneladas, de 2 metros de diámetro y 38 de altura que ponía su plano focal a 41 metros sobre el nivel del mar. Sobre ella una óptica bivalva de 300 mm. de distancia focal formada por 4 lentes. El eje de la torre lo forma un tubo hueco del mismo material cuyas paredes tienen 7 mm. de grosor, por su interior corren los cables que alimentan la lámpara y el antiguo sistema de relojería, un contrapeso que al dejarlo caer por el hueco hacía girar la lente. Los escalones que llevan a la cámara de servicio son también metálicos y van anclados por un lado a este tubo y por el otro a la pared de la torre. En su exterior 8 contrafuertes radiales en forma de viga dan firmeza a la torre.
Debajo de la linterna está la cámara de servicio, lugar donde el farero de guardia pasaba las horas pendiente de que todo funcionase correctamente.

En el caso del faro de Cádiz la cámara está forrada de madera lo que le da un cierto aire de camarote de barco y una sensación de calidez. Su diámetro es de 3,40 (recordemos que el de la torre es de 2 metros) ello hace que cuando te asomas al balcón bajo tus pies sientas un vacío de 40 metros.
El sistema de arco eléctrico se mantuvo hasta 1.942, año en que se sustituyó por lámparas de incandescencia trifásicas. En 1.995 se moderniza de nuevo el sistema eléctrico y se instalan bombillas halógenas monofásicas. Hoy en día su alcance es de 25 millas náuticas, unos 45 kilómetros.

Cuando se inauguró en 1.913 el nombre oficial era Faro del Castillo de San Sebastián, pero un año más tarde, en 1.914, se le cambia a Faro de Cádiz. La razón era que ya existía otro faro con el nombre de San Sebastián en la provincia de Tarragona y el faro del Monte Igueldo, dada su proximidad al puerto de la capital, recibía el mismo nombre. Todo ello podía crear confusión y nuestro faro adquirió el nombre de su ciudad.
Han pasado más de 36.500 noches desde aquel 30 de septiembre de 1.913 hasta hoy. 36.500 noches de trabajo y de servicio. Del faro y de sus fareros que cuidaban de personas a las que jamás conocerían. Fareros que hacían su trabajo de manera anónima desde el lugar más oscuro del mundo: bajo la luz del faro.


Dentro de unos años el farero será solamente un recuerdo, nuestros niños de hoy serán hombres y mujeres en una Andalucía con faros pero sin fareros y nos toca a nosotros darles a conocer ese trabajo, esa figura. No es cuestión de romanticismo, es cuestión de justicia. Por eso nuestra exposición fotográfica en Cádiz, por eso nuestras charlas en los colegios.
El Faro de Cádiz es el único faro de estructura metálica en servicio en España. Es historia, es patrimonio de Cádiz y de los gaditanos, pero también del resto de andaluces. Nuestros faros no pueden ser una simple torre que sostiene una luz, y de nosotros, los andaluces, depende que se les reconozca el valor que tienen.
Nuestra Asociación la forman socios de las provincias de Cádiz, de Málaga, de Almería… pero también de tierras donde no hay faros, ni quiera mar: Sevilla, Córdoba, Jaén… son los faros de Andalucía y somos andaluces, ¿Qué importa la provincia? Así debería ser para todo.
¡Feliz centenario Faro de Cádiz! ¡Feliz acercamiento al pueblo andaluz!

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