LOS “PRÈLUNE” DE MIGUEL LOSADA EN DI: GaLLERY

LOS “PRÈLUNE” DE MIGUEL LOSADA EN DI: GaLLERY

TERESA LAFITA
Pie de FOTO: MIGUEL LOSADA (d) y JUAN CRUZ (i) atendiendo las preguntas del público. FOTO: T.L.
Se clausuró el sábado con bastante asistencia de público –entre ellos numerosos artistas- la exposición monográfica centrada en los “Prèlune” del pintor MIGUEL LOSADA en la galería de Arte DiGallery, sita en Muro de los Navarros, 66, de Sevilla. Visita guiada entre el autor, el galerista JUAN CRUZ, de DiGallery y los que quisieron profundizar en los secretos íntimos que habitan en cada uno de los lienzos expuestos, las mutaciones, las versiones, los palimpsestos, y algunos de los secretos que cada uno de los lienzos encierran.
Él mismo autor, MIGUEL LOSADA, describe lo que significa para él esa palabra de difícil interpretación o traducción -en el sentido que él quiere darle- o escoger de sus múltiples definiciones si las hubiera, y si tampoco obedeciera esas letras unidas entre sí formando una estructura de fonemas, a la imaginación de los quienes la usan y a partir de ahora alguno usaremos, pues está cargada de un “algo” que se desenvuelve entre las luces y las sombras, la vida y la muerte, el sueño y la vigilia, la realidad de la figuración y la irrealidad de la imaginación, de lo que va más lejos de la composición y de las formas.
El texto de sala que reproduce una página de su diario personal, fechada el 2 de febrero de este año, nos introduce en un estado secreto, un camino iniciático en donde mejor que en un mundo, o en el Mundo, lo hace en el suyo propio, una especie de intramundo o espacio donde un cuerpo puede desdoblarse, levitar, aparecer y desaparecer ante los ojos como lo hace un prestidigitador y representar un lugar ¿de los sueños?, ¿de ultratumba?, ¿de la escisión del alma de los cuerpos?, ¿de creencias relacionadas con el animismo?.
Somos lo que fueron nuestros padres y los padres de nuestros padres y abuelos, parece decir MIGUEL LOSADA en estas obras de diferente formato que expone ahora, y así sucesivamente hasta que se forjó en algún lugar una remota galaxia o partícula que empezó a generarse antes del tiempo. Claro es que a cada uno verá le dirá cosas distintas en esa alquimia que se produce dentro del cuadro: un plato que muta y se convierte en sol; una nube en el humo de un volcán, una mesa de salón en un sarcófago con su mantel-sudario donde se ha producido la ceremonia de la transmutación; las alas de un águila flotando en un magma plomizo, o las de un ángel, un Pegaso, Mefistófeles; unas manos cortadas en un fondo impreciso,…
A simple vista es una celebración y una celebración de la pintura. A cierto punto también algunas de estas obras parecen parte de un culto funerario, un altar de homenaje a los ancestros, una manera de dar las gracias por todo lo que somos, las páginas de un libro donde dejaron huellas y también dejaremos las nuestras. Claves, enigmas personales.
Animales totémicos que pueden ser por alguna razón para él sagrados (ocas, caballos, gatos), personajes sin rostro definido, castillos interiores mejor que exteriores porque posibleblente están en su memoria.
El Prèlune también puede ser lo que está delante de la Luna, de la cara que vemos o de la que veremos a través de las imágenes de su cara oculta. Las luces y las sombras salpicadas de sus signos emblemáticos, los jeroglíficos que pretendidamente a veces deja inacabados, realizados por capas de veladuras y pinceladas en muchas direcciones espaciales.
Un realismo simbolista que extrae en cualquier caso del suyo propio.
El Prèlune como una música que se va generando antes y después de la existencia, en las creencias de los mitos y la magia.
Muchas cosas se pueden decir pero sobre todo de pintura, de la mucha metafísica que hay.

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