BREVES REFLEXIONES SOBRE LA TAUROMAQUIA Y GOYA (I)

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA TAUROMAQUIA Y GOYA (I)

BREVES REFLEXIONES SOBRE LA TAUROMAQUIA Y GOYA (I).
Traigo ahora a estas páginas, las reflexiones que hice en mi Diario personal el 9 de diciembre de 2025, sobre la TAUROMAQUIA en general y la de GOYA en particular, donde interpretaba: “La Muerte en la plaza, la Muerte en Directo, la Apología de la Muerte. La Vida y la Muerte como un proceso cósmico en el sentido existencialista, en el del Continuo que supone la VIDA, la MUERTE y si acaso la RESURRECCIÓN, equiparando como muchas veces se ha dicho al torero como sacerdote y al toro como JESUCRISTO, la corrida como la PASIÓN y el tránsito, y la sangre como REDENCIÓN.
La Muerte como símbolo de las muchas muertes en el día, en la propia Vida y Muerte de cada unx. En este contexto el ARTE es testigo, testimonio y notario que certifica en el contexto del sacrificio, a las “Suertes” de la Vida, como se hace en el coso las de la lidia, la agonía del toro o la del torero.
La TAUROMAQUIA va más allá de la danza macabra y espectacular al tiempo que se establece en el ruedo. Es algo así como una doctrina con sus santos y creyentes, sus imágenes veneradas (incluidos toros, toreros, picaores, ganaderos, …), y con sus santuarios en las plazas, museos, dehesas, en la gastronomía de algunos bares y restaurantes, en decorados teatrales, en los talleres de todos los oficios como pueden ser la sastrería y talabartería, etc. , que se reúnen en ella.
Lleno de leyendas épicas que se remontan a la más remota antigüedad, como los salvajes del Bajo Guadalquivir, los de Creta, los Tartésicos, los bueyes rojos de las manadas de GERIÓN, … y en general todos los que convivieron con la humanidad en ambas orillas del Mediterráneo y andando el tiempo allende el Atlántico. Toros sagrados a los que se les deifica porque quedan en la memoria y se recuerdan durante siglos. Tal vez milenios. Toros que como las Vacas sagradas de India que discurren pacíficamente por las calles de Bangladesh, Jaipur, de Delhi, Kerala,… alimentados, mimados, adiestrados para el “Arte Supremo”. Toros como los de lidia, que pastan pacíficamente a kilómetros de su probable último destino.
La hora de la Verdad, porque aquí no hay la de la Mentira. Esto es el Todo o Nada, el Triunfo o la Derrota, la Muerte o la Inmortalidad, que no sólo la vida. En este sentido se asemeja en cierto modo a un juicio en cuya balanza y en sendos platillos se sitúan el toro y el torero, el diestro, el matador, el lidiador, el banderillero, el picador, el puntillero, los mulilleros, el público. Cuestión aparte en la que no quiero entrar por sus pretendidas similitudes con los circos romanos, al inclinar hacia uno de los lados la “suerte suprema” del héroe o del tótem. No en vano se llama así a esa lucha entre el animal irracional contra el animal humano: La Suerte Suprema.
El Arte ha reflejado en numerosas ocasiones este acto sacrificial, la fotografía, los grabados, el cine, la literatura, la crónica periodística, las tertulias de Casino, de Peña o sobremesa,…. Que se interpreta celebra como una Fiesta Pagana y Sagrada al tiempo. Lo divino, lo animal y lo humano en una trilogía difícil de superar porque aquí de nada sirven las trampas ni cartones.
GOYA lo supo bien. Captó los tercios, las escenas en que Vida y Muerte se subliman al máximo. No sólo retrató a PEDRO y JOSÉ ROMERO, PEPE HILLO, MARIANA CEBALLOS ,una de las pocas mujeres toreras no sólo de su época; también banderilleros como JUANITO ALPAÑIZ o picaores como RENDÓN, personajes históricos imaginados como rejoneadores o lanceros como el emperador CARLOS V o el MORO GAZUL, sino pases, quites y quiebros como el D. TANCREDO, las plazas dobles, los saltos alrededor de la vara larga,…pero la expectación, la tensión, el miedo, la atracción del abismo y la Gloria de una buena faena, siguen siendo las mismas.
Pero más allá de todo esto, no puede dejarse atrás el hecho que el toro forma parte de nuestra cultura, de que también existe una Cultura Animal dentro de la Historia de la Naturaleza, que siglos y siglos han hecho evolucionar el uro hasta las razas y encastes actuales. Las huellas de las cuevas prehistóricas, de los fenicios, de los turdetanos, de los íberos,…hasta hoy, en los albores del año 2026 d. C. en España, no son sino vestigios y manifestaciones gráficas a través de las que nos vemos a los que de una manera u otra nos relacionamos con esta civilización sea por el toreo, las labores de las dehesas, las Artes plásticas y escénicas o la Historia y la Historia de todo ello y…la del Arte.
En un renglón aparte anoté: Mayorales, herradores, mozos de espadas, veterinarios, médicos, capellanes, barrenderos, mulilleros, …el macrocosmos de las faenas del campo y del toreo. Rellenen ahí los muchos puntos suspensivos, y entre ellos, el P.I.B. que reporta todo esto.
TERESA LAFITA

Leave a reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.