Las vidrieras del Santuario de Regla

Las vidrieras del Santuario de Regla

Por Juan Luis Naval. Cronista de la Villa.
Son muchas las veces que todos hemos visitado el Santuario de Regla y entre otras muchísimas cosas nos hemos fijado en sus vidrieras, pero pocos nos hemos parado a pensar que representan las imágenes que lucen y que le dan esa viveza y colorido a la Iglesia del Santuario de Regla.

Las vidriera son unas composiciones decorativas formadas por piezas polícromas de vidrio. Alcanzaron gran desarrollo con el arte gótico y se relacionan con sus catedrales , aunque también se cultivó en otros estilos y en el arte civil.

Estos trozos de vidrio formando un verdadero mosaico, dispuestos dentro de una red irregular de tiras de plomo, constituyen el arte de las vidrieras.
La importancia que los amplios ventanales tuvieron en el gótico, hicieron que prosperase este arte que ya en el románico e incluso antes, habían producido obras muy valiosas. La Edad de Oro de las vidrieras quedará circunscrita al período gótico y renacentista.

Los períodos posteriores fueron de una notable decadencia, aunque con algunos momentos de esplendor en el s. XIX.

La vidriera cumple, indudablemente, un papel decorativo, pero no únicamente decorativo. Tiene un valor catequético y al tamizar la luz ayuda al recogimiento y la oración.

Cuando en el año 1954 se coronó canónicamente a la imagen de Nuestra Señora de Regla, los franciscanos quisieron que el Santuario, relicario de la Virgen Morena, recibiese un rasgo de belleza: los viejos vidrios, el año 1955 se convirtieron en artísticas vidrieras. Procedían de las fábricas de espejos y manufacturas de cristal plano de Jaime del Pozo, de Sevilla. El dibujante y técnico de la misma casa fue D. Antonio Vallejo.

A las vidrieras, lo mismo que a cualquier otra obra, no les podemos exigir una duración secular. El paso del tiempo, el azote del viento, las inclemencias meteorológicas y la dilatación, hicieron que se abombasen y agrietasen con peligro de desprendimiento. Se hacía necesaria la restauración.

La comunidad franciscana lo puso en manos de la prestigiosa casa, de origen francés, Maumejéan, que desde el año 1912, que reparó las vidrieras de la catedral de Burgos, viene trabajando en los principales templos del país. Dirigió la obra D. Francisco Hernando Pascual.

Se enderezaron, emplomaron y recortaron en la medida precisa para eliminar las tensiones que se producen por la temperatura y por no poseer el espacio para su dilatación. Asimismo han sido protegidas por un vidrio inastillable de seguridad. Con él, al no tener ningún elemento que las distorsione, se puede ver la imagen desde el exterior.

(Información facilitada por el Santuario de Regla).

Juan Luis Naval Molero. Cronista Oficial de la Villa de Chipiona.

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